domingo, 28 de abril de 2013

El amor fue tan bien hecho, que infinitas son las gracias que nos concederá. Desnudé, por fin, al ángel que erotiza con caricias de la más bella suavidad. Reflexiono, y esta vez, me maldigo por jactarme, cada tanto, de ser algo desdichado. Debería reconocer que yo he sido, aquella tarde en ese patio, una muchacha afortunada, por robarte una sonrisa con la prisa de un diablo intratable, por hacerte parte mío, y en un descuido desnudar a este ángel.